La capital de Ucrania, Kiev, sufrió uno de los ataques más feroces desde el inicio de la guerra, con al menos seis muertos. El presidente ucraniano, Vladimir Zelensky, calificó el hecho como uno de los más graves de las últimas horas.
Los ataques rusos, que incluyeron misiles y drones, se extendieron por más de cinco horas. Paralelamente, Ucrania ha intensificado sus contraofensivas, atacando objetivos energéticos en territorio ruso y afectando la logística y el suministro de combustible.