Un 21% de los jóvenes españoles entre 18 y 24 años considera que la dictadura franquista fue "buena" o "muy buena", según un estudio del Centro Español de Investigaciones Sociológicas. Este dato, más de medio siglo después de la muerte de Francisco Franco, genera interrogantes sobre el revisionismo histórico.
Historiadores como José María Gago y Jaime González Arguedas atribuyen este fenómeno a una visión idealizada del pasado y a la propaganda del régimen. Argumentan que la narrativa de que el golpe de estado de 1936 buscaba "terminar con el caos" de la Segunda República es una tergiversación de la historia.
El golpe de estado fracasó en gran parte del territorio, desencadenando una guerra civil de tres años con cientos de miles de muertos y exiliados. La propaganda franquista justificó el golpe como una medida necesaria contra el "caos" y el "peligro comunista", teorías que, según los historiadores, carecen de fundamento.
El auge de la ultraderecha y la seducción de los jóvenes desencantados con los partidos tradicionales contribuyen a la rehabilitación de la figura de Franco en las redes sociales. Sin embargo, se advierte que el remedio (la guerra civil) fue mucho peor que la enfermedad (la supuesta situación de caos).