La sociedad japonesa reaccionó con manifestaciones de rechazo a los intentos de reformar la constitución pacifista del país. Los ciudadanos temen que la revisión del artículo 9, que renuncia a la guerra, junto con el aumento del gasto en defensa y la ampliación de poderes, erosionen los principios pacifistas de Japón y lo conviertan en un estado militarista.
Los manifestantes piden apoyo internacional para impedir este cambio, coreando consignas como "no a la guerra" y "no al odio".