Se evidencia un cambio drástico y lamentable en la forma en que se manejó la recepción de la Selección Argentina en apenas 24 horas. Se pasa de anunciar que los jugadores decidirían sobre el feriado a constatar que figuras como Messi y Julián Álvarez no asistieron y que nadie de relevancia los recibió.
La situación contrasta fuertemente con la celebración anterior y genera preocupación por la aparente desorganización y falta de consideración hacia el equipo nacional.