Se analiza la continuidad de Lionel Scaloni como director técnico de la Selección Argentina, considerando la posibilidad de un recambio generacional y la dificultad de mantener el hambre de gloria.
Se menciona la incertidumbre sobre si Scaloni continuará, destacando que él mismo puso en duda su continuidad tras la final. Se hace hincapié en la necesidad de armar un nuevo equipo con objetivos claros y la importancia de un recambio de jugadores, aunque ya haya habido debuts en el último mundial.
Se resalta el trabajo de Scaloni en la formación de un grupo unido y la importancia de su cuerpo técnico, con hombres como Samuel Ayala y Samuel Aymar, quienes entendieron el proceso de selección. Se subraya que Scaloni logró conformar un grupo donde nadie es estrella, excepto Messi.