Ife se concebía a sí misma como el centro del universo, el lugar de origen de todas las civilizaciones y la humanidad, y el destino final tras la muerte. Esta concepción del poder y la organización se asocia a los imperios.
La figura del Oni, el Rey Divino, se mantenía oculta tras un velo de cuentas, simbolizando su divinidad. La elección del Oni, realizada por representantes de los grupos familiares, representaba una forma de democracia indirecta.
Este sistema político y religioso, centrado en la figura de Oduduwa, marcó una era de esplendor cultural y expansión.