El programa critica duramente al gobierno argentino por la prohibición de exhibir banderas con las Islas Malvinas en el estadio durante el partido contra Inglaterra.
Se cuestiona la postura de la funcionaria Alejandra Montiel, calificándola de "patética" y señalando que inició un "pantano" para el gobierno. Se destaca que un funcionario de la Casa Blanca respaldó el derecho a manifestarse de los jugadores, dejando en evidencia la postura del gobierno argentino.
Los panelistas expresan incredulidad ante la prohibición, calificándola de "chastura intelectual" y lamentando que un gobierno desconozca el sentimiento nacional y la gesta de Malvinas. Se compara esta situación con la celebración en el Obelisco y se critica la represión que, según ellos, ocurrió a pesar de los permisos para otros eventos.