En Helsinki, Finlandia, la vida cotidiana se adapta a la posibilidad de una guerra, con espacios públicos como polideportivos, parques infantiles y estacionamientos diseñados para ser convertidos en refugios subterráneos en minutos.
Esta infraestructura de defensa refleja la tensión global y el temor a que la situación se descontrole, evidenciando la preparación para escenarios de conflicto a gran escala.