Se descarta la posibilidad de un feriado nacional en Argentina tras la derrota en el Mundial.
Se argumenta que la economía argentina se basa en el trabajo y que un feriado de estas características sería perjudicial, especialmente para las pequeñas y medianas empresas (pymes).
Se menciona que la cantidad de ausencias de jugadores importantes en los festejos diluye la necesidad de un feriado.