La gente en Ezeiza continúa cantando y vibrando, reviviendo la emoción del paso de los jugadores. El operativo de seguridad intenta despejar la zona, pero los fanáticos no se quieren ir, compartiendo la alegría del momento.
Se escuchan testimonios de personas conmovidas por haber tenido tan de cerca a los jugadores, algunos viviendo esta experiencia por segunda vez. La emoción es palpable y la gente sigue expresando su apoyo incondicional.