La Selección Española arribó a Madrid con la Copa del Mundo tras consagrarse campeona. A pesar de la victoria, los festejos en la cancha y en el aeropuerto se mostraron medidos, contrastando con la euforia del público en las calles de la capital española.
El equipo dirigido por Luis de la Fuente, quien promovió a muchos jugadores desde las divisiones inferiores, se destacó por su juego colectivo. Se compara su estilo con el de Lionel Scaloni en la Selección Argentina, evidenciando una formación similar de grupo y equipo.
El festejo en Madrid fue una explosión de alegría, con multitudes en las calles celebrando la segunda Copa del Mundo del país, obtenida 16 años después de su primer título en Sudáfrica 2010. La euforia del público contrasta con la aparente contención de los jugadores, lo que se atribuye a diferencias culturales entre Europa y Latinoamérica.