La Selección Española, flamante campeona del mundo, llega a Madrid y es recibida por una multitud. Los jugadores, tras ser recibidos por la familia real, inician una caravana por las calles de la ciudad.
Se destaca la celebración de la segunda estrella mundial de España, con un gol decisivo en tiempo suplementario y la figura de Rodri. El equipo, el más joven del torneo, demostró efectividad y solidez defensiva, con un invicto de 38 partidos.
El análisis del partido final resalta la superioridad española, que se impuso a potencias como Francia y Argentina, minimizando a sus rivales. Se cuestiona la existencia del partido por el tercer y cuarto puesto, considerado innecesario por los jugadores.