Se describe la celebración en España como inusualmente tranquila, contrastando con la euforia argentina. Se atribuye esto a un sentimiento nacional particular, donde la gente se identifica más con sus regiones (Galicia, País Vasco, Cataluña, Andalucía) que con el país en sí.
Se compara la situación con Argentina, destacando la intensidad de los festejos mundialistas. Se menciona que, a diferencia de otros países, en España el sentimiento nacional es más difuso.