El programa criticó la actitud "amarga" de los españoles tras ganar el Mundial, señalando que dedicaron media hora a hablar de Argentina en lugar de celebrar su victoria.
Se comparó esta actitud con la forma en que Argentina celebró sus triunfos, sugiriendo una falta de deportividad por parte de los españoles.
Se cuestionó la obsesión de los españoles con Argentina, llegando a sugerir que necesitaban "ir a un psicólogo".