La política y la justicia en España se encuentran más entrelazadas que nunca, generando desconfianza en la ciudadanía. La percepción de que la justicia no es independiente y se ve influenciada por disputas partidarias dificulta la legitimidad de las instituciones.
Se mencionan escándalos de corrupción que salpican al gobierno de Pedro Sánchez, afectando a personas cercanas a su círculo, incluyendo casos relacionados con su esposa, hermano y exministros. Estos casos, sumados a la demora en la resolución de causas judiciales, refuerzan la creencia de que la justicia no es independiente.