Se aborda la sensación de vacío experimentada tras un gran evento emocional, como puede ser un campeonato deportivo, comparándola con las etapas iniciales de un duelo.
Este sentimiento, lógico en la inmediatez, se relaciona con el impacto emocional de no alcanzar la victoria esperada y la percepción de un "mundo despoblado" sin el foco del evento.
Se sugiere que esta sensación se atenuará con el tiempo y la aparición de nuevos acontecimientos, permitiendo que el mundo "se vuelva a poblar" y se reorganicen las prioridades.