Se plantea la pregunta de si un árbitro expulsaría a Enzo Fernández, y se discute la particularidad de los jugadores argentinos y su forma de jugar.
Se menciona que los árbitros a veces piden explicaciones sobre cómo dirigir a los argentinos, reconociendo que son "difíciles" y "malos perdedores".
Se contrasta la "viveza criolla" argentina con la actitud en Europa, donde se espera que los jugadores sigan jugando sin protestar tanto las decisiones arbitrales.