Se reflexiona sobre la imagen de Lionel Messi con lágrimas en los ojos y sentado en el campo de juego tras la final del Mundial. Se evoca una sensación de vacío y soledad ante la inminente partida del astro del fútbol.
Se agradece a Messi por su entrega y por haber jugado el Mundial a pesar de su edad y de poder haber optado por un retiro más cómodo. Se destaca su "alma amateur" y su compromiso con la selección, incluso después de mudarse a una liga menor.
Se considera que el "final feliz" de Messi fue en Qatar, pero se valora su nobleza al seguir compitiendo. Se expresa gratitud por haber rescatado al seleccionado de momentos difíciles y se plantea la posibilidad de verlo como entrenador en el futuro.