Se plantea la dificultad de reemplazar a Scaloni y la posibilidad de que Di María asuma un rol como entrenador si se le ofrece la selección.
Se destaca la vara muy alta dejada en cuanto a resultados, rendimiento y representación del equipo, lo que supone un desafío para el próximo director técnico.
El nuevo entrenador deberá convivir con la "era post Messi", asumiendo la responsabilidad de mantener el éxito y la conexión con la gente que este equipo logró.