Se analiza la reintroducción de la doctrina de seguridad nacional por parte de Estados Unidos, enfocada en la lucha contra la "izquierda radical" y el "Antifa", en el contexto de una creciente polarización interna y preocupación por la radicalización de conflictos.
Se cuestiona la existencia y naturaleza del "Antifa" como organización estructurada, sugiriendo que la preocupación de EE.UU. podría estar más ligada a la inestabilidad interna y a la política migratoria, con una aparente flexibilización en los controles. Se menciona la prohibición de partidos políticos en Ecuador como un ejemplo de la tendencia a proscribir sectores nacional-populares.