Se analiza un posible cambio de estrategia en Estados Unidos respecto a la doctrina de seguridad nacional, pasando de enfocarse en el terrorismo islámico a una preocupación por la radicalización interna y la izquierda radical, mencionando a Antifa como un ejemplo.
El analista sugiere que esta nueva postura podría llevar a una mayor represión interna y externa, como se evidencia en la proscripción de partidos políticos en Ecuador y la percepción de una "corrimiento a la derecha" en la política internacional. Se plantea la hipótesis de que Estados Unidos teme una radicalización del conflicto interno y, por ello, busca reforzar la seguridad nacional y controlar movimientos populares.