Se critica la descoordinación en la organización del operativo de recepción de la Selección Argentina, con la provincia de Buenos Aires siendo dejada de lado en las reuniones. El gobierno nacional insistía en que el epicentro sería la ciudad y que los jugadores aceptarían opciones como la Casa Rosada o el Obelisco.
Se menciona que la encargada del operativo era Karina Milei, pero que no había comunicación fluida con el AFA. A pesar de esto, se ofrecieron 10 helicópteros y se preparó un corredor, pero la falta de respuesta de los jugadores generó incertidumbre sobre el plan.