Se cuestiona la falta de comunicación del gobierno ante la posibilidad de que los jugadores no regresaran al país si perdían el mundial. Se señala que esta situación evidencia una "mala praxis" y desconocimiento por parte de las autoridades.
Se menciona que incluso funcionarios con buena relación con el fútbol, como Juan Bautista Maíquez y Diego Santilli, no habrían intervenido para facilitar la comunicación.
La tensión aumenta al relatar el incidente de la bandera de las Malvinas, que, según se indica, molestó al gobierno y evidenció la desconexión entre este y el sentir popular y de los jugadores.