El programa criticó el entretiempo del Mundial, calificándolo de "rarito" y señalando la desconexión entre el espectáculo y el partido.
Se cuestionó la intervención de Madonna, describiendo su actuación como un clip pregrabado y excesivamente editado, que no se alineaba con la atmósfera del evento deportivo.
La crítica se centró en la falta de respeto a la tradición y la priorización de la imagen sobre la esencia del fútbol, generando una experiencia confusa para los espectadores.