Se critica la tendencia a buscar excusas tras la derrota en la final del mundial, específicamente el argumento de que los jugadores argentinos estaban "tocados" o tenían un día menos de descanso que España.
Se argumenta que en el deporte, las excusas no son válidas y que los jugadores deben estar preparados físicamente, comparando la situación con otros equipos que también enfrentan adversidades.
Se cuestiona la idea de que ciertos jugadores como Messi o De Paul debieran haber estado presentes en el recibimiento, argumentando que el descanso es necesario y que la exigencia sobre ellos es excesiva.