El inicio de la cosecha de soja se demoró debido a las lluvias, que dificultaron el ingreso de maquinarias a los lotes. Sin embargo, esta situación no afectó la calidad ni provocó pérdidas considerables en los rendimientos totales.
La zona núcleo se consolidó como líder en rendimientos, superando los promedios históricos. El NOA también se destacó con rendimientos muy por encima de su media habitual, y Córdoba mostró una recuperación generalizada. La excepción fue Entre Ríos, donde la producción cayó un 17% interanual debido a las altas temperaturas.