Un ciudadano argentino, identificado como Sebastián Asala, fue detenido en Brasil y se le dictó prisión preventiva tras ser acusado de realizar gestos racistas en un bar de Morro, durante la semifinal entre Argentina e Inglaterra.
La justicia brasileña considera a Asala prófugo de la justicia, ya que había adelantado su regreso al país tras el incidente. Las cámaras de seguridad permitieron rastrear su paradero hasta que fue localizado.
El delito de injuria racial en Brasil prevé penas de dos a cinco años de cárcel. Este lamentable suceso se suma a otros casos de argentinos involucrados en incidentes similares en el extranjero.