Un periodista sostuvo que a Gianni Infantino le convenía que España ganara el Mundial para debilitar la oposición de la UEFA en su contra.
Según el análisis, Infantino necesitaba calmar a los europeos y morigerar el peso de Estados Unidos en el torneo.
Sin embargo, se descarta la posibilidad de que el partido contra Argentina estuviera arreglado, ya que los jugadores no querrían perder una final del mundo.
Se cuestiona la idea de un árbitro tendencioso, señalando que las tarjetas mostradas fueron correctas, salvo en el caso de Enzo Fernández.