Se evalúa el desempeño de los jugadores argentinos en el Mundial, destacando a Tagliafico como el más regular y a Paredes en buena parte del torneo. Se considera que los delanteros quedaron en deuda respecto a su potencial.
Se cuestiona el ingreso de Nico González como titular, sugiriendo que su mejor rendimiento se veía como revulsivo desde el banco. Se compara esta situación con la de Juanfer Quintero en River. Se menciona a Dibu Martínez, quien a pesar de no haber tenido un buen mundial desde el comienzo, fue la figura en la final, evitando la derrota.