Se critica duramente la restauración del acuerdo entre la Unión Europea y Argentina, calificado como "bochornoso" y parte de la "entrega" de las Malvinas por parte del gobierno de Macri. Se argumenta que este acuerdo facilita la explotación de recursos naturales por parte del Reino Unido.
Se denuncia que el gobierno argentino no protesta ante la explotación de petróleo y la concesión de permisos de pesca a largo plazo en las Malvinas, lo que considera una cesión de soberanía. Se señala que este accionar obstaculiza el desarrollo argentino y beneficia los intereses británicos en la región.