Un hombre de 92 años, proveniente de Mendoza, se encuentra en Buenos Aires para celebrar el campeonato mundial de la Selección Argentina junto a su hija. A pesar de la derrota en la final, el sentimiento es de alegría y agradecimiento.
El señor, que llegó el 15 de julio, se alojó en un hotel para poder estar presente en los festejos. Visiblemente emocionado, celebra el logro del equipo y destaca la importancia de no ser "malagradecidos". Su presencia junto a su hija simboliza la unidad familiar y el orgullo nacional que el equipo ha generado.