Se aborda la situación de los viajeros que intentan llegar a tiempo para ver la final del mundo, enfrentando demoras en vuelos y la necesidad de "romper cábalas".
Nacho Amonte informa desde Aeroparque sobre la afluencia de gente y las demoras, explicando que la mayoría de los vuelos tienen una duración menor a dos horas, lo que permitiría llegar a tiempo si salen en la próxima hora y media.
Se relatan anécdotas de personas que prefieren no ver partidos por cábala, como un taxista que no vio ningún mundial. También se mencionan casos de vuelos demorados o cancelados, generando frustración entre los pasajeros que temen perderse la final.