En una pizzería, la tristeza por la derrota en la final del Mundial se mezcla con un sentimiento de conformidad por haber llegado tan lejos. Una joven celebra su cumpleaños y expresa su deseo de haber ganado, pero reconoce que el segundo puesto no está mal.
Otro entrevistado se muestra contento por haberle ganado a Inglaterra, considerando ese partido el más importante. La gente se retira de los lugares de reunión, pero el apoyo a la selección se mantiene.
Se enfatiza que, a pesar de la decepción, no hay reproches hacia los jugadores. La afición argentina entiende que se dio lo mejor y que el camino recorrido fue valioso.
La sensación general es de angustia y tristeza, pero también de agradecimiento por lo brindado por el equipo. Se valora el esfuerzo y la lucha de la selección hasta el último momento.