Se revela la existencia de un testigo clave, Willy Reed, un peón de campo que trabajaba para el hermano de J.W. y que presenció el secuestro de Emmett. Reed, cuya familia también trabajaba para los Milam, escuchó ruidos esa noche y vio a varios hombres, incluyendo hombres de color, llevándose a Emmett en una camioneta.
La defensa intenta desacreditar al testigo al señalar que su familia trabajaba para los acusados y que Bryant les pagó para abandonar la ciudad. A pesar de la presión, Reed se mantiene firme en su testimonio sobre lo que vio y escuchó esa noche.