La fiesta por el subcampeonato no es la esperada, ya que se anhelaba ser campeón del mundo por segunda vez. El hecho de haber estado tan cerca, a minutos de lograr el bicampeonato, genera un dolor adicional.
Se reconoce la dificultad del camino y se valora el esfuerzo de la selección, a pesar de que el resultado final fue adverso. La cercanía con el título hace que la derrota sea más sentida.