Se reflexiona sobre la tristeza de perder una final y la gratitud por haber llegado hasta allí. Se plantea que el temor de Scaloni podría ser perder una semifinal por detalles, lo que opacaría la gloria conseguida.
Se discute la posibilidad de que el fútbol sea cruel y que se pueda perder una final. Se menciona que Scaloni está evaluando a los jugadores actuales y a las futuras generaciones para la continuidad del proceso.