La falta de suministro eléctrico genera un profundo malestar en la población, quienes denuncian cortes prolongados que superan las 24 e incluso 35 horas continuas, con apenas unas pocas horas de corriente. Esta situación, que se agrava por el calor y el ruido, impide el descanso y la conservación de alimentos, provocando pérdidas económicas significativas.
Los residentes expresan su frustración ante la intermitencia del servicio, que apenas permite utilizar electrodomésticos básicos. La preocupación por la comida que se descongela en los freezers es generalizada, obligando a muchos a depender de la ayuda de familiares en el exterior para subsistir. La situación se agrava para familias con niños pequeños, quienes no pueden disfrutar de sus vacaciones ni realizar actividades recreativas debido a la falta de electricidad.