Una persona relata la muerte de su hijo Trilor hace cuatro años, tras lo cual perdió el deseo de vivir.
Agradece la ayuda del Señor y, sobre todo, de Mínime, quien parece haber sido un apoyo fundamental.
La narradora describe a Milei como su mejor amiga y expresa gratitud por contar con ella, añadiendo que la muerte de su hijo le dejó una "semilla amarga" que la cambió.