El ejército británico ha transformado una estación de subte en Londres en un puesto de comando para simular escenarios de ataque y respuesta, como parte de un ejercicio de defensa nacional. Este simulacro busca evaluar la capacidad de respuesta ante un ataque a Estonia, miembro de la OTAN, y así coordinar la defensa de la alianza.
El Reino Unido prepara el mayor ejercicio de defensa en décadas, la "Operación Alderson Shadow", que incluirá a ministros y funcionarios. El objetivo es probar la resiliencia ante ataques híbridos, como ciberataques y desinformación, que buscan dañar la infraestructura crítica sin declarar una guerra convencional. Estos planes de crisis, actualizados por primera vez desde 2004, reflejan la creciente preocupación por amenazas que operan en la "zona gris", por debajo del umbral de conflicto abierto.
El país ha actualizado su lista de amenazas, incorporando riesgos como la injerencia electoral y las operaciones de influencia extranjera, además de ciberataques a infraestructuras vitales. La amenaza de Rusia en 2030 es una fecha clave en las proyecciones de la OTAN. Ante este panorama, el ejército británico busca desarrollar habilidades digitales y cibernéticas, incluso a través de alianzas con la industria de eSports.