A pesar de la derrota en la final del Mundial, la afición argentina se congrega en el Obelisco para dar un cerrado aplauso a la selección, reconociendo su esfuerzo y trayectoria.
Emma Herrera reporta desde el lugar, describiendo la atmósfera de tristeza pero también de apoyo incondicional. La gente corea y muestra su cariño a los jugadores, a pesar de no haber conseguido el campeonato.
Se compara la situación con la final de Italia 90, donde también se llegó diezmado física y futbolísticamente. La gente, aunque dolida, entiende que se hizo lo que se pudo y que el subcampeonato no es poco.
El operativo de seguridad en el Obelisco se mantiene, pero la gente comienza a retirarse con tranquilidad. La lluvia y el frío no logran apagar el espíritu de los hinchas, que siguen mostrando su aliento a la selección.