El Doctor Stanfield, un psiquiatra, se presenta ante Charles Ingalls con la intención de hablar sobre él, no sobre su hijo James. Charles, inicialmente reacio, lo considera una pérdida de tiempo y rechaza la idea de pagarle para que lo escuche, afirmando que tiene parientes que lo harán gratis.
Stanfield aclara que no lo considera demente y que su visita es para entender la perspectiva de Charles sobre la curación de su hijo. Charles afirma con convicción que Dios le ha asegurado la recuperación de James, lo que el doctor cuestiona como una fe excesiva o una evasión de la verdad.
La conversación se torna tensa cuando Charles compara la fe con la figura de Moisés y el monte Sinaí, sugiriendo que el doctor no habría comprendido la magnitud de la fe en esa época. Charles despide al doctor, lamentando que su visita haya sido en vano.