Se analiza la composición del público en el estadio para la final del Mundial, con una mayoría de argentinos y una minoría de españoles.
Se plantea la posibilidad de que Donald Trump, quien entregará la copa, sea abucheado, aunque se considera que esto no tendría mayor relevancia.
Se recuerda la empatía y cercanía de otros líderes, como el Príncipe de Noruega, con la gente, contrastando con la posible recepción que podría tener Trump.