Los precios de las entradas para el Mundial en Estados Unidos han alcanzado niveles récord, superando ampliamente los valores de ediciones anteriores como la de Catar 2022. Mientras que en Catar las entradas más caras costaban alrededor de 2.500 dólares, en Estados Unidos se registran reventas de hasta 10.000 dólares.
Esta situación genera debate sobre la accesibilidad del fútbol para los fanáticos y la influencia del mercado estadounidense en la escalada de precios. A pesar de las críticas, la alta demanda y la presencia de millonarios dispuestos a pagar sumas exorbitantes mantienen los precios elevados.