La señorita Skeeter expresa su deseo de entrevistar a Evelyn y le pide que cambie su nombre, el de la señora Leifoldt y el de todas las demás en el relato.
Se discute la dificultad de encontrar otras sirvientas dispuestas a hablar, mencionando a Minnie como posible candidata pero dudando de su disposición a hablar con blancos.
La conversación aborda el doloroso tema de criar niños blancos mientras alguien más cuida al propio hijo.