Se critica la necesidad de que el fútbol y la selección argentina salden heridas sociales y políticas que la política misma no puede resolver. Se señala que la gente busca respuestas en el deporte ante la falta de soluciones políticas.
Se argumenta que se le pide al fútbol que haga cosas que exceden su naturaleza, como jugar bien y, al mismo tiempo, ser un vehículo para resolver conflictos sociales. Se sugiere que esto se debe a que la política no está brindando las respuestas necesarias.