Evelyn se ofrece a ayudar a la señorita Phelan con las cartas de la señora Myrna, reconociendo que esta última se equivoca mucho y que sería bueno contestar correctamente.
Se le pide a Evelyn que escuche lo que Gilly dijo y se lamenta que lo haya escuchado, sugiriendo que fue algo desagradable.
La conversación indica una dinámica de trabajo y apoyo entre las mujeres, con referencias a situaciones incómodas previamente escuchadas.