En su segundo partido del Mundial, Argentina se enfrentó a Austria, un rival europeo que presentaba desafíos físicos y defensivos. A pesar de las complicaciones iniciales, el equipo argentino logró una victoria por 2-0, con Lionel Messi anotando ambos goles.
Messi demostró una vez más su importancia, convirtiendo un penal y luego un golazo tras una jugada individual que evidenció su fortaleza mental y habilidad. El partido también resaltó la solidez defensiva de Argentina y la capacidad de generar oportunidades de gol, a pesar de la presión del rival.