Mariana reflexiona sobre su vocación de ayudar, iniciada desde sus estudios de profesorado especial. Inicialmente pensaba en "ayudar" a los demás, pero pronto se dio cuenta de que era ella quien aprendía y se enriquecía con cada experiencia.
Destaca que la labor con los niños es un constante aprendizaje mutuo, comparándolo con una visita a un nutricionista. Su motivación surge de la necesidad de no repetir las dificultades que ella misma vivió, promoviendo así un círculo de apoyo y crecimiento.