Se describen las diversas estrategias y el ingenio de los aficionados para acceder a los partidos de la Copa del Mundo, a pesar de los controles de seguridad. Martín Insaurralde relata casos de personas que han intentado colarse utilizando métodos creativos, como alquilar o pedir prestado niños para entrar con ellos, o incluso simulando estar en silla de ruedas. Estos casos evidencian la alta demanda y el deseo de los hinchas de presenciar los encuentros, especialmente la final.
Se menciona que los controles de seguridad son exhaustivos, pero la determinación de los aficionados por ingresar ha llevado a situaciones insólitas. Se recuerda que estos intentos de acceso irregular han tenido consecuencias negativas para quienes intentaron burlar la seguridad, y se subraya la importancia de los controles ante la posibilidad de que alguien pague sumas exorbitantes por una entrada y busque formas de entrar.