Los festejos por la clasificación de la Selección Argentina a la final de un mundial se vieron empañados por serios incidentes en el Obelisco. Lo que comenzó como una celebración popular derivó en enfrentamientos entre manifestantes y la policía, con lanzamiento de botellas, piedras y el uso de gases lacrimógenos y balas de goma por parte de las fuerzas de seguridad.
Testigos y periodistas en el lugar relataron que la situación escaló rápidamente, con corridas, personas heridas y detenidos. A pesar de que muchos celebraban en familia, la violencia irrumpió en el lugar, generando miedo y frustración entre los asistentes. Se reportaron al menos tres heridos y ocho detenidos, además de un ciudadano colombiano que afirmó haber sido agredido sin motivo.
La policía montó un operativo para dispersar a los manifestantes violentos, utilizando camiones hidrantes y avancando en distintas direcciones. La situación generó preocupación por la seguridad de los asistentes, especialmente de los niños presentes, y se teme que episodios similares puedan ocurrir ante la inminente llegada de la selección al país.